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Regalo de la semana: Dany Rivera
 

EDUCACIÓN MUSICAL

Antes de entrar en materia, conviene hacer una reflexión que nos lleve al convencimiento de que hablar de música es tanto como hablar de un lenguaje más, por tanto, de otro medio de expresión. Basta con pensar en cualquier momento de la vida de ser humano para darnos cuenta de cómo éste siempre ha utilizado, consciente o inconscientemente, alguna  de las facetas musicales para expresar y exteriorizar diferentes tipos de sentimientos, ya sean manifestaciones cargadas de alegría, tristeza o de otra índole. En tanto en cuanto utiliza alguna de esas formas musicales para expresar dichos estados internos, el hombre está aplicando, sin más un tipo de lenguaje, una forma de expresión y comunicación tan necesaria y natural como la propia manifestación oral o como la existencia humana.           

Cuando nos referimos al lenguaje musical, no estamos de ninguna forma tratando de algo que pudiera resultar novedoso. Todo lo contrario. Resulta que nos estamos refiriendo a un aspecto o facultad humana tan antigua como la propia existencia en tanto se puede considerar como una de las características innatas del hombre y, además, necesita de dicha forma de expresión para hacer que sus emociones fuesen compartidas o, simplemente, exteriorizadas. Estos sentimientos irán desde el simple hecho de una manifestación de alegría o tristeza, hasta las que denotan fundamentos religiosos, políticos, culturales, económicos etc.           

En tanto que  la música constituye, como hemos visto, un modo de lenguaje, nos hace pensar irremediablemente en que, como el resto de las lenguas, tiene la posibilidad de enriquecer desde el punto de vista de la formación integral y de enriquecerse como disciplina. Si, por ejemplo, el estudio de diferentes lenguas habladas propias o extranjeras posibilita el enriquecimiento personal y social desde el punto de vista cultura, lo mismo sucederá con el lenguaje música, que irá progresando en función del trabajo de investigación que se realice sobre él a la vez que elevará el nivel cultural de quien tenga la posibilidad de asumirlo como aprendizaje educativo.           

Que la música en los últimos años del siglo XX, ha alcanzado un valor importante en la formación integral de la persona es una cuestión fuera de toda duda. Además, es un hecho irreversible, no sólo de que sea considerada como un medio más de expresión, que es fundamental, sino por permitir explotar sus recursos y extenderlos hacia la consecución de otros valores que en su aplicación dan como resultado final este desarrollo integral, así como la proyección hacia los valores de integración social.           

Independientemente de aumentar los conocimientos y elevar esa cultura musical, podemos utilizar la Educación Musical para el desarrollo y adquisición de otros objetivos, no sólo desde el punto de vista artístico, sino también lingüísticos, matemáticos, humanísticos etc.,